16 nov. 2012

Previsión del tiempo por indicios

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Esta clase de predicciones, por la influencia de la montaña en los fenóme­nos atmosféricos e irregularidad de las perturbaciones, será la más imprecisa y expuesta a error.


Los indicios ofrecen una significación concreta y permiten formular pro­nósticos locales a corto plazo. Vienen a suplir la falta de otras informaciones, aunque pueden servir también para confrontarlos con ellas y deducir si están de acuerdo o si presentan contradicción. En este último caso, el indicio local adquiere un valor superior y prevalece sobre las demás indicaciones.



Indicios de tiempo estable

Es esencial el saber discernir entre el verdadero buen tiempo estable, motivado por la persistencia de un régimen de altas presiones, y la mejoría transitoria,  correspondiente a los intervalos que dejan los sistemas nubosos en movimiento.

Son signos de buen tiempo estable:
  • Cielo ligeramente rosáceo al amanecer, el disco solar limpio y brillante y nieblas matinales en el fondo de los valles.
  • Durante el día, el cielo despejado, cálido y seco. La visibilidad suele verse empañada a causa de la bruma ligera que reina en el ambiente.
  • La brisa del valle empieza a soplar hacia las nueve o diez de la mañana  y adquiere su mayor fuerza al mediodía.
  • Sobre las pendientes de las montañas, a alturas similares, es frecuente la formación de cúmulos  que se elevan después del mediodía, cubriendo las cumbres, y se esfuman al atardecer. A menudo se forman y disuelven también algunos cirros. Las nubes altas proceden del N., NE. Y SE.
  • En el ocaso del día, el cielo está claro y presenta un colorido amarillo rojizo, con el horizonte espejado. Después de un intervalo de calma, la brisa de la montaña reemplaza a la del valle.
  • La noche refresca notablemente, originando rocío o escarcha, según la estación. La noche de Luna brillante o muy estrellada puede pronosticar helada.
  • Si se distinguen relativamente pocas estrellas, pero con fuerte centelleo, y no aparece ningún halo alrededor de la Luna, no serán de esperar variaciones.
  • De forma general, los vientos fríos y secos del N., E. Y NE., así como los que siguen al Sol en su carrera diurna, llevan consigo y mantienen el buen tiempo.
  • La formación y persistencia de las nieblas indican predominio de las altas presiones y es signo de estabilidad atmosférica.
  • Los insectos y pájaros despliegan gran actividad.


Indicios anunciadores de cambio de tiempo

Con respecto a la nubosidad.
  • Si con buen tiempo cruzan el cielo nubes a distintas alturas, se acerca un frente, lo que presagia mal tiempo.
  • En situación normal, el calentamiento nocturno ocasionado por la nubosi­dad se pone de manifiesto: por la mañana, por la ausencia de rocío y estado de la nieve poco o nada helada, y, eventualmente, por el desprendimiento de aludes nocturnos o matinales. Por el contrario, la llegada de un cuerpo nuboso durante el día produce la refrigeración de la atmósfera en verano y su calentamiento en invierno. En verano se nota que el fuego no tira bien y que el humo se estanca; en invier­no, las nieblas suben de los valles y se disuelven en las alturas.
  • La presencia de la cola de un sistema nuboso (fin de la perturbación) se aprecia por un refrescamiento importante durante la noche, y durante el día; por un recalentamiento en verano y un refrescamiento en invierno. Algunos indicios de este refrescamiento diurno invernal son: transformación de la precipitación de agua en nieve, tras un período prolongado de mal tiempo, la disminución progresiva del tamaño de los copos de nieve y la visión, a través de claros, de los flancos blanqueados de las montañas. Puede suceder que el buen tiempo anunciado por el enfrentamiento atmosférico no sea más que de corta duración.
Con respecto a los vientos.

En cuanto a los vientos, como signo de inestabilidad atmosférica, cabe decir:
  • El viento cálido y húmedo, generalmente del S., va acompañado de lluvias, nieve o tormentas en invierno; en primavera se producen aludes, y tormentas en verano.
  • El viento frío y húmedo, W. y NW., suele producir mucha nubosidad, originando lluvias en verano y nevadas y ventiscas en invierno.
  • Otro indicio muy significativo es el cambio de dirección del viento, pues indica el curso que siguen las masas de aire. Sobre todo si cambia de N. o NE. a S. o SW., señala la aproximación de borrascas.
  • Debido a que en la montaña existen causas modificadoras de la dirección de los vientos (la acción directriz de los valles y la dinámica de las crestas, la combinación de las brisas del valle y de la altura, etc.), para relacionarlos con las perturbaciones atmosféricas se hace preciso conocer las características locales que presentan y el tipo de tiempo que comportan.


Indicios por la observación del cielo


Color del cielo.

Ya se ha hecho referencia a esta cuestión; no obstante, conviene ampliarla por el interés que encierra:
  • El color rosáceo significa que el aire está seco; el amarillo, que está húmedo, y el verdoso, que hay mucha humedad.
  • Todos los colores brillantes son un mal presagio, pero el verde, invariablemente  es señal de que se cierne mal tiempo.
  • El cielo de buen tiempo es siempre rosa cuando va a salir el Sol, como también lo es el primer rayo solar que incide sobre un pico elevado. Este color pasa rápidamente a amarillo dorado si el día va a ser bueno; mientras que no cambiará si el cielo se va a cubrir.
  • Un cielo rosado al atardecer, con pocas o ninguna nube, es síntoma de muy buen tiempo. Las fajas escarlata, violeta o rojo encendido, al ponerse el Sol, constituyen malos auspicios.
  • Una puesta de Sol en un cielo amarillo pálido anuncia lluvia, y cuando el amarillo es brillante surge el viento, que será fuerte si las nubes se ven arreboladas.
  • También es signo de viento cuando la Luna aparece roja.
(Aparte de lo que puedan explicar los indicios, es de destacar que no tiene fundamento creer que los cambios atmosféricos guardan relación con las fases lunares.)

Las nubes.

La observación de las nubes permite conocer:
  • La dirección y fuerza del viento en las capas altas, que se deducen con aproximación observando a simple vista el movimiento de las nubes. La velocidad de su desplazamiento se puede determinar también efectuando ligeros cálculos de circunstancias.
  • La temperatura y la humedad atmosférica. No se trata de obtener valores concretos, sino de apreciaciones relativas.
  • La temperatura se refleja en el color de las nubes, que serán tanto más blancas cuanto más baja sea aquélla. El color blanco lo da la presencia de cristales de hielo.
  • Para igual contenido de humedad, las nubes estarán tanto más altas cuanto más frío sea el aire.
  • El contenido de la humedad de la atmósfera viene indicado por la cantidad, el espesor y el techo de las nubes. Las más bajas y espesas contienen mucha humedad.
La evolución del tiempo. Puede deducirse de la aparición o presencia de ciertos tipos de nubes:
Con independencia de lo anterior, es de recordar que cada región montañosa tiene sus particularidades, las que influyen en la formación de las llamadas "nubes ortográficas . Estas nubes se producen por la detención y elevación de las masas de aire, que, al verse obligadas a franquear las montañas; permanecen ligadas a los accidentes que las originan.
Se distinguen tres tipos generales:
  • Nubes formadas a barlovento, que cubren las cimas y se deshacen al descender por sotavento. Se producen con poco viento y gran humedad.
  • Nubes formadas después del paso de las crestas. Lo hacen con viento fuerte, tienen forma lenticular y pueden coexistir con las anteriores.
  • Nubes de altitud sobre el obstáculo. Generalmente son altocúmulos o cirrocúmulos, formados por la existencia de una capa de aire bastante húmedo encima de la montaña y poca humedad en la masa que franquea el obstáculo. Se reabsorben al perder altura y mezclarse con aire más bajo y limpio.


Indicios por la visibilidad y fenómenos ópticos


La visibilidad raramente es buena con buen tiempo, a causa del estancamiento del polvo atmosférico en las capas de aire próximas al suelo ("bruma seca") o de la desviación irregular de los rayos luminosos por las capas desi­gualmente calentadas ("bruma de calor").

A la inversa, una visibilidad anor­malmente buena habrá de ser interpretada como mal indicio. 

Salvo inmediatamente después de la lluvia, en que la atmósfera se encuentra lavada, refrescada y homogénea, una visibilidad excesiva denota la presencia de humedad elevada, que impregna el polvillo y le hace caer por su peso; o bien es señal de que se producen corrientes convectivas que elevan el polvo a gran altura. En cualquiera de los casos existirá una amenaza de cambio de tiempo o de tormenta. Esto se aprecia muy bien en la montaña, cuando parece que se aproximan las cumbres y se distinguen con claridad todos los detalles del relieve.

Si se ve el arco iris por la mañana, posiblemente continuará la precipitación  pero si aparece por la tarde, es signo favorable para el cese del chaparrón.

Un sol pálido al amanecer, el cielo blanco lechoso, el halo y sus fenómenos secundarios alrededor del Sol y de la Luna, denuncian la presencia de un velo de cirrostratos en vanguardia de una perturbación. Anuncian lluvias con anticipación de veinticuatro a cuarenta y ocho horas, salvo que la perturbación sea local o muy violenta.

La superficie mate de los lagos, estanques y remansos de agua también es augurio de mal tiempo.


Señales suministradas por los seres vivos

Se puede dar por cierto que la conducta de algunos animales guarda relación con los cambios de tiempo, y también que la sensibilidad humana se ve afectada por la proximidad de las perturbaciones. Como observaciones biológicas más sintomáticas de la inestabilidad atmosférica se recogen:
  • La mayor parte de las aves insectívoras vuelan bajo y lanzan chillidos.
  • Los grajos lo hacen en bandadas y principalmente por la mañana.
  • Las gaviotas vuelan alto y hacia tierra.
  • Los peces saltan para atrapar moscas y mosquitos a ras de agua.
  • El gallo canta a deshora.
  • Los tábanos, moscas y mosquitos despliegan actividad agresiva y pertinaz.
  • El ganado se siente inquieto y busca resguardo.
  • Durante la tarde, las babosas, gusanos, sapos, culebras, etc., hacen su aparición y cruzan los caminos.
  • Los animales salvajes, liebres, zorros, sarrios, etc., salen de sus abrigos y se acercan a los lugares habitados.
  • Los enfermos reumáticos, al igual que los que han sufrido fracturas o intervenciones quirúrgicas, sienten reincidir en sus dolores.

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